sábado, 1 de febrero de 2014

2 de febrero: la presentación del Señor en el templo


El relato de este hermoso hecho lo podemos leer en San Lucas, Capítulo 2, vs. 22-39.

La Ley de Moisés mandaba que a los 40 días de nacido un niño fuera presentado en el templo. Hoy dos de febrero se cumplen los 40 días, contando desde el 25 de diciembre, fecha en la que celebramos el nacimiento de Jesús.

Los católicos hemos tenido la hermosa costumbre de llevar los niños al templo para presentarlos ante Nuestro Señor y la Santísima Virgen. Esta es una costumbre que tiene sus raíces en la Santa Biblia. Cuando hacemos la presentación de nuestros niños en el templo, estamos recordando lo que José y María hicieron con el Niño Jesús.

La Ley de Moisés mandaba que el hijo mayor de cada hogar, o sea el primogénito, le pertenecía a Nuestro Señor y que había que rescatarlo pagando por él una limosna en el templo. Esto lo hicieron María y José.

Por mandato del Libro Sagrado, al presentar un niño en el templo había que llevar un cordero y una paloma y ofrecerlos en sacrificio al Señor (el cordero y la paloma son dos animalitos inofensivos e inocentes y su sangre se ofrecía por los pecados de los que sí somos ofensivos y no somos inocentes. Jesús no necesitaba ofrecer este sacrificio, pero quiso que se ofreciera porque El venía a obedecer humildemente a las Santas Leyes del Señor y a ser semejante en todo a nosotros, menos en el pecado).

La Ley decía que si los papás eran muy pobres podían reemplazar el cordero por unas palomitas. María y José, que eran muy pobres, ofrecieron dos palomitas en sacrificio el día de la Presentación del Niño Jesús.

En la puerta del templo estaba un sacerdote, el cual recibía a los padres y al niño y hacía la oración de presentación del pequeño infante al Señor.

En aquel momento hizo su aparición un personaje muy especial. Su nombre era Simeón. Era un hombre inspirado en el Espíritu Santo. Es interesante constatar que en tres renglones, San Lucas nombra tres veces al Espíritu Santo al hablar de Simeón. Se nota que el Divino Espíritu guiaba a este hombre de Dios.

El Espíritu Santo había prometido a Simeón que no se moriría sin ver al Salvador del mundo, y ahora al llegar esta pareja de jóvenes esposos con su hijito al templo, el Espíritu Santo le hizo saber al profeta que aquel pequeño niño era el Salvador y Redentor.

Simeón emocionado pidió a la Sma. Virgen que le dejara tomar por unos momentos al Niño Jesús en sus brazos y levantándolo hacia el cielo proclamó en voz alta dos noticias: una buena y otra triste.

La noticia buena fue la siguiente: que este Niño será iluminador de todas las naciones y que muchísimos se irán en favor de él, como en una batalla los soldados fieles en favor de su bandera. Y esto se ha cumplido muy bien. Jesús ha sido el iluminador de todas las naciones del mundo. Una sola frase de Jesús trae más sabiduría que todas las enseñanzas de los filósofos. Una sola enseñanza de Jesús ayuda más para ser santo que todos los consejos de los psicólogos.

La noticia triste fue: que muchos rechazarán a Jesús (como en una batalla los enemigos atacan la bandera del adversario) y que por causa de Jesús la Virgen Santísima tendría que sufrir de tal manera como si una espada afilada le atravesara el corazón. Ya pronto comenzarán esos sufrimientos con la huida a Egipto. Después vendrá el sufrimiento de la pérdida del niño a los 12 años, y más tarde en el Calvario la Virgen padecerá el atroz martirio de ver morir a su hijo, asesinado ante sus propios ojos, sin poder ayudarlo ni lograr calmar sus crueles dolores.

Y Jesús ha llegado a ser como una bandera en una batalla: los amigos lo aclaman gritando "hosanna", y los enemigos lo atacan diciendo "crucifícale". Y así ha sido y será en todos los siglos. Y cada vez que pecamos lo tratamos a Él como si fuéramos sus enemigos, pero cada vez que nos esforzamos por portarnos bien y cumplir sus mandatos, nos comportamos como buenos amigos suyos.

Después de este interesante hecho de la Presentación de Jesús en el templo, la Virgen María meditaba y pensaba seriamente en todo esto que había escuchado.

Ojalá también nosotros pensemos, meditemos y saquemos lecciones de estos hechos tan importantes.
(Fuente: EWTN)

 

Intenciones del Santo Padre para el mes de febrero.

Intención General: Para que la sabiduría y la experiencia de las personas mayores sean reconocidas en la sociedad.
Intención por la Evangelización: Para que sacerdotes, religiosos y laicos colaboren generosamente en la misión de evangelización.

miércoles, 1 de enero de 2014

Intenciones del Santo Padre para el mes de enero

Intención Universal: Para que se promueva un desarrollo económico auténtico, respetuoso de la dignidad de todas las personas y todos los pueblos.
Intención por la Evangelización: Para que los cristianos de las distintas confesiones caminen hacia la unidad deseada por Cristo.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Intenciones del santo padre para el mes de diciembre.

Intención General: Que los niños abandonados o víctimas de cualquier forma de violencia, encuentren el amor y la protección que necesitan.
Intención Misionera: Que los cristianos iluminados por el Verbo Encarnado, preparemos la venida del Salvador.

martes, 26 de noviembre de 2013

Siempre es bueno recordar algunos elementos fundamentales de nuestra vida cristiana, para no engañarnos con prejuicios infundados. El texto que sigue es uno de ellos. Espero que sea de provecho para alguien.

Las Maldiciones Generacionales
 
Debemos entender que Dios no maldice sino que siempre nos está bendiciendo.
 
   
Recientemente acudí al hospital para realizarme un chequeo médico debido a problemas que he confrontado con la vista. En el Hospital conocí a una Señora como de 45 años y entable una conversación con ella sobre Dios. Resulto ser una hermana protestante, la charla duró bastante tiempo mientras nos llamaban para el respectivo chequeo. En la conversación hubo muchos temas, los principales fue el amor de Dios, el estudio a profundidad de la Biblia, el ser generoso, sin embargo hubo uno en el que me detuve a conversar con ella más tiempo de lo habitual: Las Maldiciones Generaciones.

No salía de mi asombro oír a esta hermana hablar todo lo que un supuesto "Pastor" le había metido en su cabeza respecto al tema. Me dijo que ella sufría de una enfermedad de "Migraña" y que eso se debía a una maldición en la familia por muchas generaciones. Según ella las cosas adversas que nos suceden se deben a maldiciones que nos llegaron por pertenecer a un grupo familiar cuyo árbol genealógico fue infectado por la iniquidad, es decir que los delitos de una persona son genéticamente transferidos a todos sus descendientes. Realmente con mucha ternura le dije que eso era una locura y que esa era una mala interpretación del texto bíblico.

Le aclare el tema y creo que se fue bien convencida que Dios no maldice a nadie, que él es amor (1 Jn 4,8), y que cada quien es responsable de sus actos.

Este tema lo han tomado muchos "locos" que creen conocer a Dios y dicen que está bien explícito en la Biblia porque dice: "No te harás ídolos, no te harás figura alguna de las cosas que hay arriba en el cielo o aquí debajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra. Ante ellas no te hincarás ni les rendirás culto; porque yo, Yahvé, tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian. Pero mantengo mi favor por mil generaciones a los que me aman y guardan mis mandamientos" (Dt 5,8-9). No quiero hacer una exegesis del tema puesto que me extendería demasiado y las líneas son escasas, sin embargo quiero hacer unas conclusiones que nuestra Iglesia Católica siempre ha declarado:

1. El hombre tiene libre albedrio: Dios nos ha permitido escoger el camino,  sea  el del bien o el del mal "Entren por la puerta angosta, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que conduce a la ruina, y son muchos los que pasan por él. Pero ¡qué angosta es la puerta y qué escabroso el camino que conduce a la salvación! y qué pocos son los que lo encuentran" (Mt 7,13-14).

2. Dios es amor y misericordia: El ser humano tiene un Padre que ama inimaginablemente hasta el punto que "Le dio al Hijo Único, para que quien cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Dios no envió al Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que se salve el mundo gracias a él" (Jn 3,16-17).

3. Por nuestras obras seremos juzgados: El que dice ser cristiano debe ser un hombre y una mujer que han adoptado el modelo de vida de Jesús, su única meta es el servir con amor a los demás, no se dice que se es cristiano de palabra, debe demostrarse con hechos, por eso el apóstol Pablo dice "Si tu corazón se endurece y te niegas a cambiar, te estás preparando para ti mismo un gran castigo para el día del juicio, cuando Dios se presente como justo Juez. El pagará a cada uno de acuerdo con sus obras. Dará vida eterna a quien haya seguido el camino de la gloria, del honor y la inmortalidad, siendo constante en hacer el bien; y en cambio habrá sentencia de reprobación para quienes no han seguido la verdad, sino más bien la injusticia" (Rom 2,5-8).

4. Cada quien es responsable de sus actos: La verdad es que estamos bien grandecitos para estar echándole la culpa a nuestros ancestros y al diablo de todas las cosas que consideramos mala en nuestra vida, pero que no entendemos que "Dios dispone todas las cosas para bien de los que lo aman, a quienes él ha escogido y llamado" (Rom 8,28). En el libro del profeta Jeremías está bien claro: "Y del mismo modo que me preocupé por arrancarlos, destruirlos, demolerlos, acabarlos y perjudicarlos, así también estaré atento para edificarlos y plantarlos, dice Yahvé. Entonces no andarán diciendo más: «Los padres comieron uvas agrias y los hijos sufren dentera», sino que cada uno morirá por su propio pecado. El que coma uvas agrias sufrirá dentera" (Jer 8,28-30).

5. El punto de quiebre: Quienes afirman la locura de las maldiciones generacionales, ni siquiera entienden el pecado que están cometiendo ya que al afirmar la trasmisión de pecados entre familiares no se dan cuenta que están hablando mal del propio Jesús, puesto que en su línea genealógica se encuentra "Rahab la prostituta" (Mt 1,5; cf. Jos 6,17), es decir que según para ellos también Jesús tendría  algo de maldiciones en su vida.

Lo cierto del caso es que  Dios no maldice sino que siempre nos está bendiciendo.
(Fuente: Catholic.net)

 
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